«Perú ha forjado una reputación técnica y comercial gracias a la calidad de sus arándanos»
Entrevista
Miguel Bentín, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Arándanos del Perú:
Los resultados de la campaña 2024/2025 reafirman, una vez más, el sólido posicionamiento de la baya peruana en el mercado internacional. Con 318 mil toneladas exportadas, Perú se consolida como el principal exportador mundial de arándano fresco. Enfrentando diversos desafíos, la industria se encamina a una etapa de madurez; Proarándanos, con 11 años de trayectoria, es un actor clave en este proceso.
¿Cuáles fueron los resultados de la campaña exportadora 2024/2025?
La campaña 2024/2025 cerró con un volumen exportado de 318 000 toneladas, lo que consolida nuevamente al Perú como el principal exportador mundial de arándano fresco. Este resultado reafirma el posicionamiento del país como un proveedor confiable, con presencia sostenida en los principales mercados internacionales.
Más allá del liderazgo en volumen, el Perú se ha consolidado como un origen reconocido por su consistencia en el abastecimiento y la calidad estable de su fruta. Ese reconocimiento, que también caracteriza a otros productos de la canasta agroexportadora nacional, ha sido clave para construir una reputación sólida en los mercados más exigentes.
La campaña, sin embargo, no estuvo exenta de desafíos. El volumen alcanzado supuso una complejidad operativa importante, especialmente en lo logístico, y se desarrolló en un entorno comercial de alta sensibilidad, con presiones relevantes sobre los precios durante semanas clave.
El enfoque del sector sigue siendo fortalecer su competitividad a través de eficiencia, calidad y capacidad de adaptación frente a escenarios cada vez más dinámicos y exigentes.
¿Cuáles son los principales mercados que demandan nuestro producto?
En la campaña 2024/2025, Estados Unidos representó el 50 % del volumen exportado de arándano fresco peruano. Le siguieron Europa continental, con una participación del 27 %, y China, con el 15 %. Reino Unido concentró aproximadamente el 4 % del total. En conjunto, estos cuatro mercados concentraron más del 90 % de las exportaciones.
Actualmente, el producto llega a más de 30 destinos, aunque el grueso del volumen se mantiene concentrado en pocos mercados clave. En los tres destinos principales –Estados Unidos, Europa y China– se registraron ligeros descensos en los arribos respecto a la campaña anterior: -4 %, -2 % y -1 %, respectivamente, en línea con ajustes en la oferta global y ventanas más competitivas.
Si bien se están gestionando accesos sanitarios a nuevos mercados, como Japón, Corea del Sur, Tailandia e Indonesia, el establecimiento de protocolos fitosanitarios es solo un primer paso, necesario, pero no suficiente. El desarrollo real de un mercado requiere, además, contar con condiciones logísticas que garanticen la llegada a tiempo y en forma, así como construir relaciones comerciales estables y fomentar la demanda a lo largo del tiempo.
Por eso, la diversificación efectiva no solo implica abrir más mercados, sino hacerlo con capacidad operativa y sostenibilidad comercial. En esa línea, el desafío no es solo geográfico, sino estructural: cómo colocar fruta en más destinos, con mayor eficiencia, valor y visión de largo plazo.
¿Cuáles son las variedades que conforman hoy nuestra oferta?
La composición varietal del arándano peruano ha cambiado de forma significativa en los últimos años. Hoy conviven más de 60 variedades en producción, con una concentración creciente en materiales más modernos, mientras que variedades tradicionales como Biloxi y Ventura, si bien aún mantienen una participación significativa, vienen reduciendo progresivamente su presencia.
Este recambio ha sido impulsado por la necesidad de mejorar parámetros críticos como firmeza, calibre, vida poscosecha y distribución de cosecha. En un contexto de alta competencia y presión sobre los precios, el componente genético se ha vuelto clave para elevar y sostener la valla de calidad y la eficiencia del modelo productivo y comercial, alejándolo de la comoditización.
Más allá del cambio en los nombres varietales, la mejora genética contribuirá de forma significativa a elevar la calidad promedio de la oferta nacional y podría favorecer periodos productivos más amplios, reduciendo así las ventanas críticas. Una genética superior fortalecerá indudablemente la competitividad técnica del sector a largo plazo, entendiendo que el crecimiento debe ir acompañado de consistencia, diferenciación y sostenibilidad.
¿Cuáles son las expectativas para la campaña 2025/26?
Las estimaciones actuales proyectan un crecimiento del 28 % respecto a la campaña anterior, lo que situaría el volumen exportado en torno a las 406 000 toneladas para la campaña 2025/2026.
Este nivel de incremento anticipa exigencias relevantes a lo largo de toda la cadena. La concentración de cosecha en semanas específicas sigue siendo un punto sensible, y con volúmenes crecientes, se intensifican los desafíos logísticos, la presión sobre precios y la necesidad de preservar la calidad de forma consistente.
Desde Proarándanos, uno de los focos será poner a disposición del sector información confiable y oportuna, que permita a cada empresa tomar decisiones con la mayor anticipación posible, planificar su oferta de manera eficiente y alinear mejor sus operaciones con el resto de la industria.
No hay duda de que el sector tiene la capacidad para llevar adelante una campaña exitosa, incluso en un escenario de crecimiento significativo. Pero lograrlo exige gestión anticipada, eficiencia operativa y una visión compartida de responsabilidad frente al contexto actual. Un crecimiento bien gestionado puede consolidarse como una oportunidad para seguir fortaleciendo a Perú como origen.
¿Qué oportunidades plantea el Puerto de Chancay para el sector arandanero?
El inicio de operaciones del Puerto de Chancay marca un hito en la infraestructura logística del país y representa una oportunidad concreta para mejorar la eficiencia del comercio exterior, especialmente para productos como el arándano, que dependen de tiempos y condiciones de tránsito muy específicos.
Uno de los impactos más inmediatos será la contribución del Puerto de Chancay al descongestionamiento del Callao, especialmente durante las semanas de mayor volumen exportador. En esa misma línea, el crecimiento progresivo de la actividad en el puerto de Pisco también viene sumando como una alternativa operativa que ayuda a aliviar la presión logística en los periodos críticos.
La reducción en los tiempos de tránsito hacia Asia generará condiciones más favorables para el desarrollo de ese mercado en el mediano plazo. Si el acceso logístico a esa región se vuelve más competitivo y confiable, podría acelerarse el crecimiento de la oferta peruana en dicho destino.
Una distribución más equilibrada de los flujos comerciales permitirá que el mercado global absorba de manera más saludable los volúmenes proyectados, contribuyendo a mitigar los efectos de la concentración en determinadas ventanas o regiones.
Desde el gremio, vemos con expectativa su desarrollo y estamos dispuestos a colaborar para que esta nueva infraestructura acompañe de forma efectiva las necesidades reales del sector, particularmente en términos de tiempos, servicios y condiciones de producto.
Proarándanos cumple 11 años de fundación. ¿Qué marcó el inicio del arándano peruano y la creación de esta organización gremial?
La historia del arándano peruano como cultivo comercial se remonta a poco más de una década. Si bien hubo experiencias previas, fue entre 2012 y 2014 cuando comenzaron a ejecutarse los primeros proyectos de escala, con un enfoque técnico y comercial que abría la posibilidad real de consolidar una nueva industria.
En ese contexto, un pequeño grupo de empresas —que concentraba casi toda la producción de la época— decidió formar una asociación para coordinar esfuerzos, atender necesidades comunes y representar al sector. Así nació Proarándanos en 2014, con un enfoque práctico orientado a la apertura de mercados, el desarrollo de protocolos fitosanitarios, la articulación técnica y la consolidación de estándares para un cultivo aún en fase de aprendizaje, donde el know-how era incipiente.
Desde entonces, la asociación ha operado con una lógica técnica y de servicio, contribuyendo a viabilizar procesos clave para el desarrollo del cultivo, evitando esfuerzos fragmentados y generando una interlocución ordenada con autoridades y otros actores de la cadena. Hoy, bajo la dirección de Luis Miguel Vegas, Proarándanos continúa acompañando el crecimiento del sector con un enfoque centrado en tres ejes: mejora de la competitividad, fortalecimiento institucional y sostenibilidad del desarrollo. Parte de ese trabajo incluye brindar herramientas e información relevante y oportuna que faciliten la toma de decisiones de los asociados en un entorno cada vez más dinámico y desafiante.
¿Cuáles son los principales hitos alcanzados por nuestra oferta de arándanos?
En poco más de una década, el arándano peruano ha pasado de ser un cultivo incipiente a convertirse en uno de los principales productos de agroexportación del país, posicionando al Perú como el principal exportador mundial de arándano fresco.
Este crecimiento ha estado acompañado por una sostenida inversión privada que ha dinamizado las regiones productoras, generando empleo formal y elevando la productividad del agro peruano. Se estima que el cultivo de arándano genera cerca de 150 000 empleos formales de calidad, además de casi el doble en empleos indirectos, con una mayoría ocupada por mujeres. Con la tendencia de crecimiento del agro moderno, se proyecta que el sector agrícola formal podría alcanzar el millón de empleos directos en los próximos tres años.
Además de su posicionamiento comercial, el arándano peruano representa un caso concreto de cómo una industria joven puede organizarse, escalar rápidamente y construir una sólida reputación técnica y comercial en mercados exigentes en muy poco tiempo.
Un hito igualmente relevante es que el sector atraviesa hoy una etapa de transición hacia la madurez. Se empieza a priorizar la sostenibilidad del modelo productivo y comercial, y a enfrentar los desafíos con una mirada más estratégica, enfocada en la generación de valor en su sentido más amplio: económico, social y ambiental. Reconocer esta etapa como parte del desarrollo también es un logro, pues demuestra que la industria ha alcanzado un punto desde el cual puede pensar y actuar con visión de largo plazo.
¿Cómo visualiza Proarándanos el futuro del sector?
La visión de futuro de Proarándanos busca consolidar una industria sostenible, eficiente e inclusiva, que mantenga su posicionamiento global sobre bases sólidas en lo técnico, social y ambiental. El desafío no es solo crecer, sino sostener lo alcanzado con una visión a largo plazo.
Uno de los principales retos estructurales es contar con un marco institucional y jurídico estable que brinde predictibilidad a la inversión, reconociendo las particularidades del agro, como su largo plazo, alta exposición al riesgo y gran impacto social. En este contexto, la aprobación de una nueva ley agraria es clave para promover la formalización, incentivar la productividad y facilitar la integración de más agricultores a la cadena de valor, generando impactos positivos sostenibles para el país.
La gestión estratégica de los desafíos logísticos y comerciales también será determinante. La concentración de oferta en ventanas específicas genera presión sobre los precios y limita la captura de valor. Al mismo tiempo, los mercados exigen mayor diferenciación, consistencia y cumplimiento técnico. Por ello, es fundamental fortalecer la promoción del producto, ampliar el acceso a nuevos destinos, invertir en tecnología para mejorar la eficiencia productiva y mantener altos estándares de calidad.
El desarrollo del arándano en Perú ha sido significativo, pero no está asegurado; su sostenibilidad dependerá de decisiones informadas en el ámbito productivo y en las políticas públicas. Por ello, Proarándanos continuará brindando a sus asociados herramientas, información oportuna y espacios de articulación que faciliten la toma de decisiones fundamentadas y anticipadas.
El impacto del sector agroexportador trasciende lo productivo, dinamizando economías locales y beneficiando actividades como servicios, transporte, comercio y tecnología. Su efecto multiplicador, propio de una actividad descentralizada, intensiva y tecnificada, ya impulsa el crecimiento del país y tiene potencial para ampliarse aún más.
