Entrevista a Luis Miguel Vegas: «Tenemos que invertir más en promover el consumo global de arándanos»
Una industria que se fortalece campaña a campaña. Con nuevas variedades que transforman los campos, mercados que se diversifican y una promoción internacional en expansión, el arándano peruano continúa evolucionando de manera favorable.
¿Cómo viene avanzando la campaña de exportación de arándanos 2025-2026 hasta el momento?
La campaña viene mostrando un desempeño dinámico. Al cierre de la semana 47, el Perú acumula 285 221 toneladas exportadas, lo que representa un crecimiento del 22 % frente a la campaña anterior. Como vemos, este volumen supera ampliamente lo que se había alcanzado en período similar en los últimos ciclos y confirma una temporada con una oferta más amplia y sostenida.
Por tipo de producto, el arándano convencional lidera con 260 283 toneladas, un avance del 26 % interanual. En tanto, el orgánico alcanza 24 938 toneladas, cifra ligeramente menor que la campaña previa pero dentro de lo previsto para esta etapa del calendario.
Respecto a las regiones productoras, La Libertad sigue liderando con 136 494 toneladas, seguida de Lambayeque con 68 651 toneladas e Ica con 43 133 toneladas. Todas muestran crecimientos importantes, destacando Ica con un notable avance del 63 % interanual.
Como puede apreciarse, la campaña viene avanzando con resultados positivos: mayor volumen, una curva más estable, destinos diversificados y una fuerte presencia en los mercados tradicionales y emergentes. Todo indica que cerraremos la temporada por encima del volumen del año pasado, aunque por debajo de la proyección inicial.
¿Cuáles son hoy los principales mercados a los que se está abasteciendo con los envíos de arándanos peruanos?
El principal destino sigue siendo Estados Unidos, que hasta la fecha concentra alrededor del 45 % de los envíos y se mantiene, de manera histórica, como nuestro mercado más relevante. En segundo lugar, se ubica Europa, que en su conjunto representa aproximadamente el 30 % de las exportaciones. En tercer puesto se encuentra China, con cerca del 15 %. Estos tres mercados conforman las plazas más importantes para la oferta peruana.
El porcentaje restante se distribuye en más de 30 países. Además de los mercados tradicionales, también atendemos destinos en Sudamérica –como Brasil–, Centroamérica, Medio Oriente y Sudeste Asiático. En esta última región, Tailandia, Malasia y Taiwán destacan entre los países que actualmente reciben arándanos peruanos.
De acuerdo con el desarrollo de la temporada, ¿cuáles son las expectativas para el cierre de la campaña 2025-2026?
Perú proyecta mantener una tendencia de crecimiento en volumen. Para el cierre de campaña, en abril de 2026, esperamos superar lo alcanzado en la temporada anterior. Sin embargo, todo indica que quedaremos por debajo de la proyección inicial de 400 000 toneladas, alrededor de un 10 % menos —en el orden de 360 000 toneladas— respecto a lo estimado al inicio.
En cuanto a las razones, el factor climático ha sido determinante. Si bien no hemos tenido eventos extraordinarios como un fenómeno El Niño, el comportamiento del clima ha sido inestable. Hubo semanas de invierno más cálidas de lo habitual y otras más frías, generando un escenario errático que afectó las curvas productivas y las estimaciones planteadas al inicio de la campaña. Aun así, el país continúa avanzando. A inicios de diciembre ya se habían acumulado casi 290 000 toneladas, y la proyección es cerrar la temporada por encima del volumen del año pasado.
¿Qué acciones de promoción internacional se están impulsando hoy?
Nuestras acciones de promoción abarcan distintos frentes. Como gremio, mantenemos una participación activa en las principales ferias internacionales, incluyendo los eventos de Berlín, Madrid, Hong Kong y Estados Unidos, integrándonos al pabellón Perú para reforzar la presencia del arándano peruano en los mercados clave.
En materia de marketing directo, impulsamos campañas en Estados Unidos a través del US Highbush Blueberry Council, del cual Perú es el principal aportante gracias a las contribuciones obligatorias que se destinan al fondo de promoción. Estas iniciativas son fundamentales en un mercado que registra el mayor consumo per cápita de arándanos a nivel global.
El consumo continúa creciendo y, de hecho, gran parte del año los mercados han estado “cortos de fruta”, lo que evidencia una demanda sostenida no solo en Estados Unidos, sino también en otros destinos. Ante este escenario, es clave seguir invirtiendo en promoción para ampliar el alcance del producto, llegar a nuevos segmentos y fomentar un consumo más frecuente entre quienes ya compran arándanos.
Si la oferta seguirá aumentando y continuarán las nuevas siembras, es indispensable asegurar que la demanda crezca al mismo ritmo mediante acciones consistentes de promoción internacional.
¿Cómo se está trabajando la diversificación de mercados para reducir riesgos de saturación?
En esta campaña hay dos aspectos importantes. El primero es que, más que un pico marcado de exportación, hemos tenido una meseta productiva: alrededor de ocho semanas con volúmenes constantes de 19 a 20 millones de kilos. El pico de campaña fue menor al de temporadas anteriores porque el volumen se distribuyó de manera más uniforme, entre más semanas, algo que se aprecia claramente en la curva de exportación.
Esta mayor estabilidad es muy positiva porque reduce riesgos de saturación en los mercados y, además, alivia la presión sobre la cadena logística, evitando cuellos de botella o estrés operativo. Ese es el camino al que apunta el Perú: seguir creciendo, pero de manera sostenida e inteligente, con una oferta mejor distribuida a lo largo del año.
El segundo punto es el rol del mix varietal. Las nuevas genéticas —tanto variedades tempranas como tardías— han permitido extender la ventana productiva, evitando la concentración de fruta en un solo periodo y la dependencia de un mercado específico. Esta diversificación en el calendario, sumada a un producto de alta calidad, es la base para avanzar en una diversificación comercial efectiva y en un abastecimiento más equilibrado para los distintos destinos.
¿Cuál es la visión operativa y comercial de Proarándanos para los próximos cinco años?
En Proarándanos, nuestra misión es impulsar la competitividad de toda la industria. Para lograrlo, la estrategia del sector para los próximos años se basa en dos grandes ejes: diversificación y crecimiento sostenido.
Desde el punto de vista operativo, buscamos curvas de producción menos concentradas, tal como viene ocurriendo gracias al uso de nuevas variedades que permiten extender la ventana productiva y distribuir mejor el volumen a lo largo del año. Esto reduce riesgos, mejora la planificación y evita saturaciones tanto en mercados como en la logística.
En el plano comercial, el reto central es expandir el consumo global de arándanos. Si queremos sostener el crecimiento productivo, debemos invertir de manera decidida en promoción internacional, para que el arándano gane mayor reconocimiento y presencia entre los consumidores. Aún existe una brecha importante: el consumo per cápita global está lejos del que hoy registra, por ejemplo, la fresa. Avanzar hacia niveles similares asegurará un negocio más sostenible y rentable en el tiempo.
En resumen, la visión para los próximos cinco años combina promoción más intensa, crecimiento ordenado y una diversificación integral, tanto productiva como comercial.
¿Qué pasos serán decisivos para mantener el liderazgo global del Perú?
Desde una mirada integral, hay varios aspectos fundamentales. En primer lugar, es esencial mantener el ritmo de recambio varietal, un proceso que ya avanza con fuerza en el país. Hoy, por ejemplo, existen más hectáreas de Sekoya Pop que de Biloxi, la variedad sobre la cual se construyó buena parte de la industria peruana junto con Ventura. Este desplazamiento progresivo refleja la transición hacia plantaciones de nuevas variedades que cobran cada vez mayor protagonismo.
En paralelo, es necesario seguir ampliando mercados y mejorar las condiciones de acceso en los destinos actuales. Contar con más opciones comerciales permite a los exportadores tomar decisiones estratégicas sobre a qué mercado dirigir su fruta.
Otro punto clave es diversificar la ventana de producción, algo directamente ligado al uso de nuevas variedades. A ello se suma la necesidad de aumentar las eficiencias en campo, apoyándonos en tecnología y en buenas prácticas agrícolas. Finalmente, desde una perspectiva comercial, es imprescindible invertir más en promover el consumo de arándano en el mundo.
