Puerto de Paita impulsa competitividad de exportaciones peruanas hacia la costa oeste de EE.UU.
En el competitivo mercado global de frutas frescas, la ubicación estratégica es un elemento decisivo. México, tercer exportador mundial de este segmento, ha sabido aprovechar su proximidad con Estados Unidos para abastecer a varias de sus ciudades en menos de 48 horas. Esta ventaja no solo reduce costos logísticos, sino que prolonga la vida útil del producto, asegura un suministro constante y permite ofrecer frutas casi recién cosechadas al consumidor final.
Algo similar ocurre en Europa, donde la cercanía de España con sus mercados destino lo ha posicionado como el segundo mayor exportador de frutas frescas del planeta.
Panorama latinoamericano
En América, productores como Colombia, Chile, México y Perú han impulsado el crecimiento de la región en el comercio internacional de alimentos, teniendo como principales destinos a Estados Unidos, Europa y China.
En el caso de la palta, México lidera las exportaciones mundiales gracias a empresas como FrutCom, Grupo Los Cerritos, AveHass y Crahena, con operaciones concentradas en Michoacán y Jalisco. Algunas de estas compañías facturan hasta ocho veces más que el mayor exportador peruano, imponiendo tendencias especialmente en el mercado estadounidense, donde su ventaja geográfica marca la diferencia.
El arándano mexicano también ha ganado terreno con firmas como Hortifrut México, BerryMex, Driscoll’s México y Berries Paradise. En mango, el país alcanzó en 2024 el envío de 100 millones de cajas, con Fresh Export Colibrí y Diazteca Group como referentes. México también mantiene su liderazgo en espárragos frescos, mientras incursiona en conservas y presentaciones listas para el consumo, ampliando su oferta al canal retail.
Perú apuesta por nuevas rutas logísticas
Frente a la ventaja natural de México, el Perú busca optimizar sus tiempos y costos de envío. Una alianza estratégica entre el puerto de Paita y el puerto de Hueneme en California permite que productos frescos peruanos lleguen a la costa oeste de Estados Unidos en solo siete días de tránsito marítimo.
Este corredor logístico reduce gastos, mejora la gestión de la cadena de frío y minimiza riesgos de deterioro, lo que incrementa la frescura y el atractivo del producto en destino. Con ello, el Perú fortalece su capacidad de competir en calidad y valor agregado, ganando terreno en un mercado altamente exigente como el estadounidense.
