Recambio varietal: los nuevos estándares de calidad del arándano
Nuevas demandas de mercado redefinen la calidad del arándano
Indicadores renovados
El recambio varietal en arándanos está modificando los parámetros del sector agroexportador. Las nuevas genéticas no solo incrementan la productividad, sino que elevan las exigencias en sabor, tamaño, firmeza y desempeño en poscosecha.
El Mg.Sc. Guillermo Parodi, docente e investigador de la UNALM y especialista en berries de agroexportación, señala que el recambio varietal ha estado orientado, principalmente, a asegurar una mayor capacidad productiva por planta: “Las nuevas genéticas pueden incluso duplicar la producción que ofrecían las variedades tradicionales. A la par, el diámetro del fruto también ha cambiado; hoy se buscan variedades capaces de producir bayas que superen los 20 mm (“Jumbo”), un estándar que se ha convertido en el punto de partida para seleccionar un nuevo material”.
Sin embargo, el tamaño no basta. “Estas nuevas variedades deben combinar excelente crujencia, grados Brix por encima de 13° —siendo ideal alcanzar 14° a la cosecha—, precocidad (ciclo FM muy temprano) y, sobre todo, una gran capacidad de almacenaje en frío, es decir, buen comportamiento durante viajes prolongados por vía marítima. A ello se suma la necesidad de sutura estilar pequeña, alta firmeza, y buena presencia de bloom (capa natural de ceras) que contribuya a la vida de poscosecha”, explica.
Parodi sostiene que el replanteamiento de los indicadores tradicionales de poscosecha se centra principalmente en los mínimos exigidos de grados Brix y tamaño, que deberán ajustarse a las características propias de cada variedad . La variabilidad genética actual hace que no sea posible aplicar criterios uniformes: los estándares deben adaptarse a la expresión fisiológica y organoléptica de cada nuevo material, especialmente en firmeza, tasa de ablandamiento y comportamiento en frío.
PERFIL DEL FUTURO
Las tendencias que marcarán la calidad en poscosecha en los próximos años —indica el especialista— estarán definidas por cinco atributos esenciales: tamaño superior y homogéneo; sabor diferenciado con buen equilibrio entre dulzor, acidez y aroma; altos grados Brix sostenidos durante la campaña; firmeza elevada y estable; y excelente capacidad de almacenaje, consolidando a la fruta como una “buena viajera”, capaz de soportar viajes largos sin deterioro.
Será fundamental fortalecer la resiliencia de las variedades “cero frío” ante un escenario climático cada vez más variable, caracterizado por alta radiación y temperaturas elevadas. “La performance poscosecha estará estrechamente vinculada a la calidad química del agua de riego (pH y conductividad eléctrica) y a una mayor tolerancia a problemas sanitarios radiculares y vasculares, factores que influyen directamente en la firmeza y condición del fruto”, enfatiza Guillermo Parodi.
