IA: el nuevo aliado del citricultor
Tecnología que aprende del campo y optimiza la gestión agrícola
La inteligencia artificial comienza a abrirse paso en el agro para enfrentar sus principales desafíos. Desde la interpretación de datos hasta alertas preventivas en tiempo real, estas nuevas herramientas están transformando la forma de gestionar los cultivos y mejorar su rendimiento.
“Podemos decir que la IA está eliminando la ‘brecha de espera’ que tradicionalmente ha frenado al campo peruano”, señala Hassan Fayed, CEO y fundador de AYDI-ORTH, empresa de tecnología agrícola especializada en inteligencia artificial aplicada al agro.
Fayed explica que la transformación de la agricultura impulsada por la inteligencia artificial se sostiene en tres ejes clave. El primero es la disponibilidad 24/7: a diferencia de un agrónomo, cuya visita a un fundo en Chincha o Jayanca puede tardar días, la IA entrega respuestas inmediatas y de alta calidad. El segundo es la contextualización del fundo, ya que no trabaja con promedios regionales, sino que comprende la realidad específica de cada lote, diferenciando, por ejemplo, una mandarina W. Murcott de un limón Sutil y considerando cómo su ubicación exacta influye en su desarrollo. El tercer eje es la causalidad y el éxito, pues la IA permite entender por qué un lote alcanzó un mejor rendimiento, analizando si el resultado se debió a una determinada estrategia de fertirriego o a la combinación de distintos manejos agronómicos.
Progresivamente, los productores agrícolas vienen mostrando un creciente interés por incorporar nuevas tecnologías que les permitan obtener mejor información y una lectura más precisa de los indicadores agronómicos. En ese contexto, “ORTH es un agrónomo de inteligencia artificial diseñado para ser tan vital para el citricultor como el agua misma. No es una herramienta genérica, sino un sistema que aprende del campo de cada productor”, explica Hassan Fayed.
Respecto a los indicadores agronómicos clave para la citricultura peruana que este sistema es capaz de interpretar, Fayed señala tres grandes ámbitos: análisis críticos, métricas de clima y riego, y sanidad vegetal. “En el caso de los análisis críticos, ORTH interpreta reportes de suelo, agua y, de manera crucial, análisis foliares y de residuos, fundamentales para cumplir con las tolerancias exigidas por los mercados de exportación. En cuanto a clima y riego, el sistema procesa variables como la ETo (evapotranspiración) y la humedad relativa para ajustar planes de riego de precisión. Y en sanidad vegetal, a partir de fotografías, puede identificar indicios de plagas y enfermedades comunes tanto en la costa como en la selva peruana”, detalla.
Llevado a la práctica —puntualiza—, cuando un sensor o un satélite detectan una anomalía, ORTH no entrega una tabla de Excel, sino una orden de acción concreta. “Por ejemplo: detectamos un aumento en la ETo en tu lote de mandarinas en Ica; adelanta el riego para evitar estrés hídrico y caída de fruta”, indica.
Hassan Fayed enfatiza que la integración de estas tecnologías funciona como el “ojo preventivo” del productor. “En cítricos, donde el estrés por calor o los altos niveles de humedad pueden detonar plagas y enfermedades en muy poco tiempo, ORTH actúa como un verdadero sistema de alerta temprana”, señala.
En la práctica, el sistema es capaz de ofrecer distintos tipos de alertas clave. Por ejemplo, ventanas óptimas de aplicación, ya que, a partir de variables como la velocidad del viento y la temperatura, ORTH indica el momento con menor riesgo de deriva para la aplicación de fitosanitarios. También contribuye a la prevención del estrés térmico: frente a una ola de calor en el norte peruano, envía alertas en tiempo real para proteger procesos sensibles como la floración o el cuajado.
A ello se suma la vigilancia satelital, mediante el uso de índices como el NDVI, que permiten identificar zonas de bajo vigor dentro del fundo antes de que el daño sea irreversible, facilitando intervenciones focalizadas. Finalmente, incorpora modelos predictivos de enfermedades: si la humedad relativa supera el 85 % durante más de seis horas, el sistema activa una alerta de riesgo de desarrollo de hongos y sugiere una aplicación preventiva.
IA EN SUELO PERUANO
El Perú, como referente regional en agroexportación y producción de cítricos, ha sido un escenario clave para el desarrollo y validación de este sistema innovador. Krupskaya Vilaseca, representante regional de AYDI-ORTH, señala que la plataforma fue concebida y construida a partir de las necesidades reales del sector agrícola, en especial de cultivos de alto valor como los cítricos de exportación. “Actualmente, ORTH es utilizado tanto por empresas agroexportadoras como por técnicos e individuos. Además, contamos con alianzas estratégicas que nos permiten brindar capacitación y acompañamiento gratuitos durante el proceso de adopción”, explica.
Esta combinación de tecnología, conocimiento agronómico y soporte humano —sostiene— ha demostrado ser de gran valor para fortalecer la gestión agronómica en campo, estandarizar criterios técnicos y mejorar la eficiencia operativa. “En cítricos, por ejemplo, las recomendaciones se aplican según la variedad, lo que permite optimizar el riego y detectar oportunamente problemas fitosanitarios”, agrega.
No obstante, la adopción de soluciones basadas en inteligencia artificial en el agro peruano aún enfrenta desafíos estructurales y culturales. Entre los principales, Vilaseca menciona la limitada conectividad en zonas rurales, la brecha de conocimiento digital y la necesidad de generar confianza en tecnologías de IA entre productores y empresas de distintas escalas.
“En ese contexto, ORTH ha sido diseñado precisamente para reducir estas barreras. La plataforma ofrece un acceso simple e intuitivo, que permite a productores y técnicos recibir recomendaciones agronómicas prácticas sin necesidad de contar con conocimientos avanzados en tecnología o análisis de datos. Esto facilita su adopción incluso en segmentos con baja alfabetización digital”, sostiene.
En el caso de las grandes empresas agroexportadoras, los retos no se centran únicamente en la adopción tecnológica, sino también en la escala, la estandarización y la trazabilidad de los procesos agronómicos. Operaciones con múltiples fundos, cultivos y equipos técnicos requieren soluciones que aseguren consistencia, rapidez de respuesta y alineación con estándares productivos y de sostenibilidad.
“ORTH aporta valor al centralizar el conocimiento agronómico y transformarlo en recomendaciones homogéneas, accesibles y accionables para todo el equipo técnico. La plataforma reduce la dependencia de interpretaciones individuales, mejora la coordinación entre áreas y genera registros útiles para análisis, auditorías y procesos de mejora continua. De este modo, la inteligencia artificial se integra como una herramienta estratégica para optimizar procesos, fortalecer la trazabilidad técnica y escalar buenas prácticas dentro de organizaciones agroexportadoras complejas”, subraya.
En conjunto —añade—, ORTH actúa como un efecto multiplicador en la gestión agrícola, facilitando una adopción gradual y efectiva de la inteligencia artificial en la citricultura. “La IA no viene a reemplazar al agrónomo, sino a amplificar su trabajo. Las personas que no utilizan IA serán desplazadas por aquellas que sí la incorporan. Las soluciones más exitosas combinan algoritmos con soporte humano y capacitación continua”, afirma.
“ORTH facilita una gestión agrícola más ágil y accesible, con el objetivo de maximizar el impacto en cítricos, reducir costos y mejorar el desempeño de las variedades. Para ello, es primordial combinar tecnología con capacitación local, a través de alianzas con técnicos y gremios”, concluye Krupskaya Vilaseca.
