“La eficacia del cobre depende de cómo se use”: claves técnicas para la sanidad en cítricos
MSc Ing. Agr. Ricardo Reguera, gerente de Exportaciones Latam para Nordox AS:
“La eficacia del cobre depende de
cómo se use”
El cobre continúa siendo una de las herramientas más utilizadas en el manejo integrado de enfermedades en cítricos. En esta entrevista se aborda el rol del óxido cuproso dentro de los programas modernos de sanidad vegetal, así como sus ventajas frente a otras fuentes de cobre.
¿Cuáles son las principales ventajas de incorporar el cobre dentro de un programa de manejo integrado para el control de hongos en cítricos?
El cobre es un fungicida multisitio de amplio espectro; es decir, contribuye a prevenir enfermedades causadas por múltiples patógenos, ya que su modo de acción por contacto afecta al hongo en diversos procesos de su ciclo de actividad. Es una herramienta preventiva clave y, al tratarse de un fungicida multisitio, no favorece la aparición de resistencias en los hongos. Además, dentro de los fungicidas multisitio (clase M del FRAC), el cobre es el único que presenta también efecto bactericida.
En cítricos, se ha demostrado su eficacia frente a enfermedades presentes en las principales zonas citrícolas de los cinco continentes, entre ellas: cancro cítrico, Alternaria, melanosis (Diaporthe citri / Phomopsis citri), sarna (Elsinoe fawceti), mancha grasienta (Mycosphaerella citri), antracnosis (Colletotrichum gloeosporioides), mancha foliar (Guignardia citricarpa) y alga parda (Cephaleuros virescens).
¿Cuál es el modo de acción del cobre?
El cobre actúa por contacto. Los iones cúpricos interfieren con los procesos metabólicos de hongos y bacterias, afectando su crecimiento y desarrollo.
Por un lado, se produce una alteración de la membrana celular. Los iones de cobre comprometen la integridad y función de la membrana de los organismos patógenos.
Por otro lado, ocurre un bloqueo de enzimas esenciales. Los fungicidas de cobre bloquean enzimas esenciales necesarias para la supervivencia de hongos y bacterias, dificultando su metabolismo.
¿Por qué es preferible trabajar con óxido cuproso y no con otras fuentes de cobre en citricultura?
Se han estudiado las distintas fuentes de cobre y su solubilidad química, es decir, la velocidad de liberación del ion cúprico (Cu²⁺), que es el ingrediente activo. En el caso del óxido cuproso, la liberación es más controlada, por lo que permanece más días sobre la planta y, en consecuencia, proporciona una protección más duradera.
Además, su menor solubilidad lo hace más seguro para la planta y sus tejidos, y mejora notablemente el perfil de mezcla con otros productos, contradiciendo varios mitos habituales sobre los cobres en agricultura: el óxido no “corta” las mezclas, puede aplicarse en floración, se puede mezclar con aminoácidos y no se ve afectado por la dureza del agua, entre otros.
¿Qué recomendaciones permiten asegurar un buen desempeño del cobre en el cultivo?
Como ocurre con todos los fungicidas de contacto, es fundamental aplicar una dosis adecuada de ingrediente activo (expresado como cobre metálico) y asegurar que el producto alcance toda la superficie de la planta mediante una buena cobertura. Como referencia, una cobertura óptima se asocia a una calibración de 60–70 gotas/cm².
Asimismo, es importante utilizar formulaciones con un tamaño de partícula muy fino de la sal de cobre, ya que se adhieren mejor a la superficie vegetal y ofrecen mayor resistencia al lavado por lluvia. Entre las principales sales de cobre empleadas en agricultura —oxicloruros, sulfato, hidróxido de cobre y óxido cuproso—, este último destaca por presentar una partícula especialmente fina. Por ello, se recomienda que los productores exijan a los fabricantes información sobre el tamaño medio de la partícula, puesto que a mayor finura, menor lavado por lluvia y mejor comportamiento en campo.
¿Qué cuidados deben considerarse al aplicar cobre en el cultivo?
Lo fundamental es comprender que los problemas de compatibilidad en mezcla y el riesgo de fitotoxicidad dependen en gran medida de la solubilidad química de la fuente de cobre. Las distintas sales liberan el ion cúprico (Cu²⁺) a diferente velocidad, y esta liberación condiciona tanto las interferencias en el tanque como la posibilidad de que el cobre sea absorbido por la planta.
Además de la fuente utilizada, existen dos factores que influyen de manera determinante en la solubilidad del cobre y, por tanto, en estos riesgos:
-Temperatura: a mayor temperatura, mayor disolución y liberación de iones de cobre.
-pH: cuanto más ácido es el caldo, mayor es la liberación de Cu²⁺; la acidez es un factor clave en la toxicidad por cobre.
A ello se suman las mezclas con otros productos. Algunos componentes, como aminoácidos y determinados coadyuvantes, pueden favorecer la entrada del cobre en el tejido vegetal, cuando lo deseable es que actúe sobre la superficie de la planta formando una barrera protectora, y no que penetre en su interior.
En este contexto, el óxido de cobre presenta, en general, un menor riesgo frente a otras fuentes más solubles, lo que lo convierte en una alternativa más segura para el agricultor.
A nivel internacional, ¿qué resultados avalan el uso del óxido cuproso en sanidad vegetal?
Poder aplicar el producto en momentos clave del cultivo con menor riesgo es fundamental. En este sentido, el óxido cuproso destaca por su versatilidad de uso:
-Aplicación en etapas sensibles: por ejemplo, contra antracnosis durante la floración, con menor riesgo de aborto floral que otras fuentes más solubles.
-Compatibilidad en mezcla: se puede mezclar con aceites con seguridad.
-Su partícula muy fina permite preparar caldos a altas concentraciones para aplicaciones con dron sin generar los problemas habituales de mezcla.
-Puede utilizarse con fuentes de fósforo sin precipitados ni taponamientos de boquillas, algo que sí puede ocurrir con los oxicloruros de cobre.
-No se ve afectado por la dureza del agua, ya que no contiene sulfato (SO₄²⁻) en su formulación y, por tanto, no reacciona con calcio ni magnesio en el tanque.
En conjunto, esta versatilidad lo convierte en una herramienta especialmente útil para el manejo del cancro cítrico en países como Argentina, Estados Unidos y Brasil, donde suelen realizarse entre 6 y 8 aplicaciones de cobre por campaña.
Además, existen estudios de organismos públicos de investigación —por ejemplo, de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Argentina)— en los que, tras ensayos de varias campañas, concluyen que los óxidos de cobre destacan por su mayor persistencia y por ofrecer una protección más fiable frente a esta enfermedad.
¿Qué tan viable y recomendable es combinar el óxido cuproso con aceite agrícola?
Las mezclas de cobre y aceite son comunes en agricultura, y la citricultura no es la excepción. El aceite se utiliza ampliamente como insecticida y coadyuvante y, en general, puede mezclarse con cobre.
Lo habitual es trabajar con alrededor de 1 % de aceite en el caldo. No obstante, en ensayos realizados en cítricos en Estados Unidos se han evaluado concentraciones de hasta 4 % de aceite en mezcla con óxido cuproso, sin observar problemas de fitotoxicidad.
Es cierto que el aceite puede favorecer la entrada de iones de cobre; sin embargo, los cítricos suelen ser tolerantes al cobre y, a las dosis recomendadas, el riesgo de fitotoxicidad es bajo.
¿Por qué no todas las fuentes de cobre se comportan de la misma manera en el campo?
Nuestra experiencia indica que no todas las fuentes de cobre deben tratarse como si fueran iguales. Existe la creencia extendida de que “el cobre es cobre” y que no hay diferencias entre cobres azules, verdes o rojos; sin embargo, cada fuente presenta un comportamiento distinto. En particular, las formulaciones “rojas” tienen características diferenciadas que conviene conocer y evaluar en campo para desmontar mitos y temores habituales.
Incluso persiste la idea de que el cobre en la naturaleza es verde o azul, cuando en realidad, en su forma elemental, es intrínsecamente rojo, como lo demuestra el mineral cuprita o el color de un cable eléctrico de cobre puro.
