La citricultura peruana despide a Estuardo “Tayo” Masías, uno de sus grandes impulsores
La citricultura peruana despide a uno de sus más grandes impulsores
Siempre en nuestro recuerdo, Tayo
La partida de Estuardo “Tayo” Masías Marrou deja un vacío profundo, pero también un legado que seguirá dando frutos en cada campo tecnificado y en cada mercado internacional alcanzado por el cítrico peruano.
Socio fundador de ProCitrus en abril de 1998, Tayo fue, desde los inicios, un convencido promotor del potencial exportador de los cítricos y un referente permanente para todo el gremio. Su visión trascendía lo individual: entendía que el desarrollo del sector solo era posible si se construía de manera colectiva.
Su amor por el campo lo llevó a formarse como ingeniero agrónomo en la Universidad Agraria La Molina. Posteriormente, amplió su mirada con una maestría en fruticultura en la Universidad de Riverside, en California, institución líder en investigación citrícola. Fue allí donde comprendió la dimensión global de este cultivo, su alta valoración en los mercados internacionales y la importancia de la tecnología, la productividad y la poscosecha como pilares del éxito.
Al regresar al Perú, con mucho entusiasmo y determinación, volcó ese conocimiento en su desarrollo agrícola en Chincha (Ica) y, con la misma convicción, lo compartió generosamente con otros productores, contribuyendo a elevar el nivel técnico de la citricultura nacional. Su espíritu emprendedor lo llevó también a incursionar en otros cultivos como la palta y la uva de mesa, así como a fundar La Calera, una de las principales empresas productoras de huevos del país.
HUELLA PROFUNDA
Activo, decidido y siempre orientado al bien común, Tayo no solo hacía planes: los concretaba. Su espíritu colaborativo lo impulsó a difundir avances, técnicas y aprendizajes, convencido de que el crecimiento del sector debía ser compartido. Esa visión la transmitió también a su familia, cuyos hijos continúan hoy al frente de La Calera – Procesadora Larán, reflejo vivo de su enseñanza y su pasión por el agro.
Hoy más que nunca, comprobamos que se cosecha lo que se siembra. Estuardo “Tayo” Masías Marrou será recordado como un pionero de la citricultura peruana, un hombre que contribuyó decisivamente a que el gremio y los productores orientados a la exportación mejoraran sus prácticas y alcanzaran nuevos mercados.
Su legado permanecerá en la fortaleza del sector, en la unión gremial y en la certeza de que el conocimiento compartido es la mejor semilla para el futuro. Misión cumplida, Tayo.
