“La competitividad del arándano peruano se construye todos los días”
Entrevista Miguel Bentín, presidente de Proarándanos:
Perú mantiene su posición como principal exportador mundial de arándanos tras superar sus récords históricos en la campaña 2025-2026. En un escenario de crecimiento y mayores exigencias en calidad, sostenibilidad y genética, Proarándanos cumple 12 años de trayectoria gremial como aliado en la consolidación de la industria a nivel global.
¿Cuál es el balance de la campaña 2025-2026 y qué factores marcaron su desempeño?
En mi opinión, ha sido una campaña positiva para la industria peruana del arándano. Cerramos la temporada con aproximadamente 383 mil toneladas exportadas y muy cerca de las proyecciones construidas durante la campaña. Eso nos da una señal de una actividad que, vista de manera agregada, viene ganando predictibilidad tanto en producción como en el desarrollo de su curva productiva.
Uno de los desafíos más importantes que enfrentamos fue la incertidumbre generada por el anuncio y posterior confirmación de la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos. Dado que se trata de nuestro principal mercado de destino, esta medida generó preocupación y obligó a toda la cadena a evaluar sus posibles impactos sobre la competitividad de la fruta peruana. En la práctica, significó un incremento artificial de costos que, especialmente en un primer momento, llevó a percibir a Estados Unidos como un destino relativamente menos competitivo frente a otros mercados.
Sin embargo, la industria logró adaptarse. Finalmente, Estados Unidos mantuvo una participación sobre nuestra oferta muy similar a la observada históricamente. Pudimos sortear ese obstáculo y continuar abasteciendo de manera consistente un mercado que sigue siendo fundamental para el arándano peruano. Eso no significa que el impacto haya sido menor. Los aranceles representaron un costo adicional relevante para la cadena, pero una vez más demostramos capacidad de respuesta y de mantener nuestra presencia en los principales mercados del mundo.
Uno de los aspectos que sigue marcando el desempeño del sector es la evolución de la genética. Continuamos observando una reducción progresiva de las áreas ocupadas por variedades que van perdiendo competitividad y, al mismo tiempo, una incorporación constante de nuevas alternativas que enriquecen la oferta peruana. Esto tiene un impacto directo en la calidad promedio del producto y en nuestra capacidad para responder a las expectativas de los mercados.
Hoy somos el principal exportador mundial de arándanos, una posición que conlleva una gran responsabilidad. Cualquier variación relevante en la disponibilidad de fruta peruana tiene efectos sobre el mercado global. Por eso, la consistencia, tanto en la información que compartimos como en nuestra capacidad para cumplir con los volúmenes comprometidos, es un activo muy valioso para el Perú.
¿Cuáles fueron los principales mercados de destino del arándano peruano?
Estados Unidos continuó siendo el principal destino para los arándanos peruanos durante la campaña 2025-2026. También tuvieron una participación muy relevante Europa, el Reino Unido y China, que siguen siendo mercados fundamentales para nuestra oferta.
Sin embargo, más allá de identificar los principales destinos, creo que lo más interesante es observar cómo se distribuyó el crecimiento de las exportaciones peruanas. La campaña pasó de aproximadamente 318 mil toneladas a cerca de 383 mil toneladas, lo que representa un incremento cercano al 20 %.
En ese contexto, Estados Unidos aumentó sus volúmenes alrededor de 8 %, por debajo del promedio del sector. Como consecuencia, su participación relativa pasó de aproximadamente 55 % a 49 % de nuestras exportaciones. China, por su parte, registró un crecimiento cercano al 17 %, manteniendo una presencia importante dentro de la oferta exportable peruana.
Europa y el Reino Unido tuvieron un comportamiento particularmente dinámico. En conjunto, incrementaron su participación de aproximadamente 29 % a 32 % del volumen exportado, absorbiendo una parte importante del crecimiento de la campaña.
Otro aspecto que merece destacarse es el avance de los demás destinos. Este grupo, conformado principalmente por mercados de América Latina, Asia y Medio Oriente, pasó de representar aproximadamente el 4 % de nuestras exportaciones a cerca del 7 %. Si bien todavía representan una proporción menor del volumen total, vienen mostrando un crecimiento sostenido y una relevancia cada vez mayor.
Esta evolución refleja una tendencia que venimos observando desde hace varios años. La diversificación ha sido uno de los pilares del desarrollo del arándano peruano y, en general, de la agroexportación. Parte importante de nuestro éxito ha sido la capacidad de acceder a un número cada vez mayor de mercados y, al mismo tiempo, seguir mejorando las condiciones de acceso en aquellos donde ya tenemos presencia.
La diversificación no es un objetivo en sí mismo. Es una herramienta para fortalecer la competitividad, reducir riesgos y ampliar la demanda. Cuantos más mercados accedan a nuestra fruta, mayores serán las oportunidades de crecimiento sostenido.
¿Qué oportunidades observa en Asia, Europa y otros mercados emergentes?
Europa sigue siendo un mercado relevante y exigente, que valora la calidad, la consistencia y la capacidad de abastecimiento del Perú, además de ofrecer oportunidades para una oferta diferenciada.
Asia representa una de las regiones más interesantes para la expansión futura de la demanda. China seguirá siendo un mercado muy relevante para la oferta peruana; sin embargo, observamos con atención la evolución de su producción local, que viene creciendo de manera acelerada. Esto podría reducir progresivamente algunas ventanas comerciales, elevar las exigencias de calidad e incluso permitir que China abastezca parte de la demanda de otros mercados de la región.
Por ello, creemos que es fundamental mirar más allá de China y ampliar nuestra presencia en otros mercados asiáticos. El Sudeste Asiático presenta oportunidades muy interesantes y también vemos con optimismo el avance de los procesos que permitirán ampliar el acceso a mercados de alto valor como Japón y Corea del Sur.
¿Cuáles son las principales regiones productoras de arándanos en el Perú y cómo ha evolucionado su crecimiento?
La Libertad y Lambayeque continúan siendo las principales regiones productoras de arándanos del Perú; en conjunto, concentran alrededor del 72 % de la superficie cultivada del país. Aunque mantienen una posición claramente predominante, su participación relativa se ha reducido ligeramente en los últimos años, pasando de aproximadamente 75 % a 72 % del total.
Una de las regiones que más destaca por su dinamismo reciente es Ica. Mientras el área cultivada nacional creció alrededor de 10 %, Ica registró una expansión cercana al 60 %, incrementando su participación de aproximadamente 10 % a cerca del 15 %. Esto refleja una aceleración importante en el desarrollo del cultivo y su capacidad de adaptación a distintas condiciones productivas del país.
Cuando analizamos la evolución del sector también es importante considerar que no todo responde a la incorporación de nuevas hectáreas. El recambio varietal también viene transformando áreas ya existentes con materiales genéticos más modernos.
Hacia adelante, esperamos que esta tendencia continúe. Las estimaciones actuales apuntan a un incremento adicional cercano al 10 % en la superficie cultivada, reflejando que el cultivo mantiene un importante dinamismo y perspectivas favorables de largo plazo.
¿Qué impacto tiene el arándano en el desarrollo y el empleo regional?
El impacto ha sido enorme. Para ponerlo en contexto, hoy la agricultura moderna aporta aproximadamente una cuarta parte del empleo formal del país. En el caso específico del arándano, estimamos que durante la última campaña se generaron entre 140 mil y 160 mil empleos directos formales, sin considerar el empleo indirecto asociado al transporte, la logística, los servicios, el comercio y otras actividades vinculadas a la cadena.
Además, se trata de una industria con una participación femenina muy importante, superior al 50 % de la fuerza laboral. Esto tiene un efecto particularmente valioso porque genera empleo formal y de calidad para miles de mujeres en las principales regiones productoras.
Sin embargo, el impacto va mucho más allá del empleo directo. En las zonas donde se desarrolla la agricultura moderna observamos una profunda transformación económica y social. La actividad genera ingresos, dinamiza el comercio, impulsa la demanda de servicios y crea oportunidades para miles de familias. Con el tiempo, ese efecto multiplicador se vuelve tan amplio que muchas veces resulta difícil distinguir dónde empieza y dónde termina su influencia sobre el desarrollo de una ciudad o una región.
También hemos visto cambios muy significativos en los indicadores sociales. En muchas de las zonas donde la agricultura moderna se ha consolidado, la reducción de la pobreza ha sido extraordinaria durante las últimas décadas. Más allá de las cifras, quienes trabajamos directamente en esta industria podemos observar algo muy concreto: una movilidad socioeconómica intergeneracional muy acelerada. Familias que acceden a empleo formal, que mejoran su calidad de vida y que pueden ofrecer a sus hijos mejores oportunidades educativas y de desarrollo que las que tuvieron generaciones anteriores.
Otro aspecto importante es la inversión permanente en capacitación y desarrollo del talento. En muchas de las principales zonas agroexportadoras observamos situaciones cercanas al pleno empleo, lo que genera una dinámica positiva en la que las empresas compiten por atraer y retener trabajadores. Como resultado, existe una presión constante por mejorar las condiciones laborales, los servicios ofrecidos al trabajador y las oportunidades de desarrollo dentro de las organizaciones. Todo ello contribuye a elevar los estándares del sector y fortalecer su aporte al desarrollo regional.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos del sector?
El principal desafío de la industria peruana del arándano sigue siendo mantener su competitividad. Si bien el crecimiento ya no tiene la velocidad de los primeros años de desarrollo del sector, continúa siendo muy importante. Venimos de una campaña que creció cerca de 20 % en volumen y las perspectivas siguen siendo positivas. Al mismo tiempo, enfrentamos un entorno global cada vez más competitivo, mayores costos y una creciente exigencia por parte de los mercados.
En ese contexto, el enfoque debe mantenerse en aquellos factores que sí podemos gestionar. La eficiencia operativa, la productividad y la capacidad de adaptación son fundamentales para sostener una posición sólida en el largo plazo.
Dentro de ello, la genética ocupa un rol central. El recambio varietal tiene un impacto tanto comercial como productivo. Los mercados reciben cada año una fruta de mejor calidad promedio, lo que eleva permanentemente los estándares y obliga a los productores a mantenerse a la altura de esas exigencias.
Desde el punto de vista productivo, las nuevas variedades aportan mejoras en productividad, precocidad, facilidad de cosecha, comportamiento agronómico, resiliencia frente a factores externos y resistencia a plagas y enfermedades. Al final, todo se resume en dos preguntas fundamentales: qué producto somos capaces de llevar al mercado y a qué costo podemos hacerlo.
Finalmente, la apertura de nuevos mercados y la mejora de las condiciones de acceso deben seguir siendo una prioridad. La diversificación contribuye a distribuir mejor la oferta, reducir riesgos y generar mayores oportunidades comerciales. Además, los mercados no se construyen de un día para otro. Incluso después de obtener acceso, se requiere tiempo para desarrollar relaciones comerciales, consolidar canales logísticos y generar demanda.
A todo ello se suma la necesidad de adaptarnos a una realidad climática cada vez más desafiante. La agricultura siempre estará expuesta a la incertidumbre climática y la capacidad de anticiparse, adaptarse y responder seguirá siendo un factor determinante para el éxito de la industria en los próximos años.
El recambio varietal es un punto clave. ¿Qué buscan hoy los productores en las nuevas variedades?
Lo que buscan hoy los productores peruanos es una combinación equilibrada entre competitividad comercial y productiva. Ya no basta con que una variedad produzca bien ni tampoco con que tenga una fruta atractiva. Tiene que funcionar en ambos frentes.
Desde el punto de vista comercial, las nuevas variedades deben ofrecer un producto valorado por el mercado. Los consumidores y compradores son cada vez más exigentes y la calidad promedio de la oferta mundial continúa mejorando. Por eso existe una búsqueda permanente de variedades que destaquen por atributos como sabor, firmeza, crocancia, calibre y condición de llegada. En la práctica, todos los productores buscan mantenerse por encima de una valla que cada año es más alta.
Desde el punto de vista productivo, deben permitir operaciones más eficientes. Aspectos como productividad, precocidad en la entrada a producción, facilidad de cosecha, comportamiento agronómico y resiliencia frente a distintos factores tienen un impacto directo sobre la rentabilidad y sostenibilidad de una operación.
La vida poscosecha es clave para una industria que abastece mercados ubicados a miles de kilómetros. Por ello, la genética debe complementarse con tecnología y procesos que preserven la calidad durante toda la cadena.
En términos simples, el objetivo es que la fruta que llega al consumidor sea lo más parecida posible a la que salió del arbusto. Mientras más capaces seamos de conservar esas características durante todo el recorrido, mayor será el valor que podremos ofrecer al mercado y más competitiva será nuestra industria.
Ante la variabilidad climática y El Niño costero, ¿cómo se prepara el sector y qué expectativas hay para la campaña exportadora de arándanos?
La principal característica de esta campaña, por ahora, es la incertidumbre. Actualmente estamos observando tanto la evolución del Niño Costero como la posible manifestación de un fenómeno de El Niño a escala global durante el segundo semestre. Todavía es muy temprano para determinar cuál podría ser el impacto real de estos fenómenos sobre la producción de arándanos.
Precisamente por esa razón, la proyección sectorial que hemos compartido desde Proarándanos para la temporada 2026-2027 se ha concentrado únicamente en el período comprendido entre las semanas 24 y 34. Hemos preferido enfocarnos en aquello que hoy es visible en campo y evitar estimaciones para el resto de la temporada mientras persista este escenario.
La experiencia climática de 2023 dejó aprendizajes importantes y fortaleció las capacidades de monitoreo y seguimiento del sector.
Adicionalmente, la industria de hoy no es exactamente la misma de hace tres años. El recambio varietal ha avanzado de manera significativa y el mix genético es diferente, por lo que también estamos observando con atención cómo responden los distintos materiales frente a las condiciones que puedan presentarse durante la temporada.
Esperamos que hacia finales de junio tengamos una mejor perspectiva sobre la campaña. Por ahora, las expectativas siguen siendo positivas, pero preferimos mantener una posición prudente mientras persista la incertidumbre climática.
Perú será sede del IBO Summit 2027. ¿Qué representa este logro y qué enfoque tendrá el evento?
Nos genera una enorme satisfacción haber sido elegidos como sede del IBO Summit 2027. Perú ya fue sede anteriormente, pero aquello ocurrió durante la pandemia, por lo que nunca pudimos vivir plenamente la experiencia de recibir a los principales actores del sector en nuestro país. Por eso sentimos que esta es una ocasión muy especial.
Hoy el Perú es el principal exportador mundial de arándanos y uno de los referentes de esta actividad a nivel global. Muchas de las tendencias y desafíos que se discuten internacionalmente tienen relación con lo que ocurre en nuestro país.
El IBO Summit es uno de los principales espacios de encuentro de la industria y promueve el intercambio de conocimientos y la construcción de objetivos comunes.
Estamos convencidos de que será una gran oportunidad para mostrar la evolución que ha tenido el Perú, pero también para aprender de otros países. La innovación, la genética, el desarrollo de mercados y los desafíos productivos estarán entre los temas centrales del encuentro.
Para nosotros será un honor recibir a colegas de todos los continentes y compartir lo que hemos construido durante los últimos años.
Desde Proarándanos, con 12 años de trayectoria gremial, ¿qué lecciones deja esta experiencia para otras cadenas agrícolas del país?
A veces pasa el tiempo y no nos detenemos a reflexionar sobre lo que realmente ocurrió. Si uno observa la historia reciente de la agroexportación peruana, encuentra un patrón recurrente: muchos de los cultivos que hoy lideran nuestras exportaciones no son originarios del Perú y, en su momento, enfrentaron dudas sobre su viabilidad productiva.
Con el arándano ocurrió algo muy parecido y se enfrentaron grandes retos. Sin embargo, cuando empezó a desarrollarse, ya existía una experiencia acumulada muy valiosa proveniente de otros cultivos que habían recorrido ese camino antes. Muchas de las lecciones relacionadas con acceso a mercados, logística, tecnología, manejo productivo, desarrollo de talento y construcción de una industria exportadora moderna ya habían sido aprendidas por quienes nos precedieron. En buena medida, el desarrollo del arándano también es resultado de ese aprendizaje colectivo de la agroexportación peruana.
Probablemente una de las lecciones más importantes es que nunca existe un punto de llegada definitivo. La competitividad se construye todos los días. Los mercados cambian, la genética evoluciona, las exigencias aumentan y las ventajas que hoy existen deben seguir fortaleciéndose permanentemente. El éxito no garantiza el futuro si se deja de innovar o mejorar.
También creo que el arándano ha demostrado el enorme potencial que tiene la agricultura moderna para generar desarrollo. Más allá de los volúmenes exportados o de los indicadores económicos, lo más importante es el impacto sobre las personas. El empleo formal, las oportunidades de desarrollo, la movilidad social y la mejora de la calidad de vida de miles de familias son probablemente el resultado más valioso de todo este esfuerzo.
Estoy convencido de que el Perú todavía tiene muchas oportunidades por delante. Así como en algún momento el arándano parecía un desafío difícil de imaginar, seguramente veremos surgir nuevos desarrollos que seguirán ampliando y fortaleciendo la agroexportación peruana. Ojalá podamos afrontar esos retos con la misma ambición y compromiso que nos han permitido convertirnos en referentes mundiales en actividades donde pocos imaginaban que podríamos llegar tan lejos.
¿Qué mensaje le gustaría dejar sobre el impacto de la industria del arándano en el Perú?
Me gustaría destacar que, detrás de las cifras de exportación, producción y crecimiento, hay personas. Hay miles de familias cuya calidad de vida ha mejorado gracias al desarrollo de la agricultura moderna y de industrias como la del arándano. Ese impacto sobre el empleo formal, el desarrollo regional y las oportunidades para las personas es probablemente el resultado más importante de todo lo que hemos construido.
También debemos hacer un mejor esfuerzo por comunicar ese aporte. Siempre con humildad y entendiendo que todavía queda mucho por hacer, pero también siendo capaces de explicar cómo la agroexportación contribuye al desarrollo del país.
Otro desafío importante es seguir ampliando la participación de más actores dentro de la cadena de valor. La incorporación progresiva de pequeños productores representa una gran oportunidad para que los beneficios del crecimiento lleguen a más personas.
Lo logrado hasta ahora debe llenarnos de orgullo, pero también de responsabilidad. El desafío sigue siendo mantenernos competitivos, continuar innovando y seguir generando oportunidades para más peruanos.
