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Botrytis cinerea en el arándano

EN DEFENSA DEL ARÁNDANO

Este cultivo enfrenta serias amenazas fitosanitarias, como Botrytis cinerea que comprometen su calidad y exportación. Experto analiza los factores que favorecen su desarrollo y propone estrategias clave para un control eficaz.

El Ing. Agr. Alejandro Llanos, fitopatólogo y docente de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), señala que Botrytis cinerea es un hongo necrotrofo de distribución mundial, afectando a más de 1400 especies vegetales, incluido el arándano. “Se desarrolla en condiciones de alta humedad y temperaturas templadas (15–20 °C), siendo más agresivo durante el invierno, cuando predominan las lloviznas, nieblas costeras y rocíos matutinos. En el caso del arándano, este patógeno, causante del moho gris, puede afectar tanto en el campo como en la poscosecha”, precisa.

Este hongo –refiere–  puede infectar diversos órganos de la planta, como hojas, tallos, flores y frutos, afectando tanto a plantines como a plantas adultas. Sin embargo, en campo y bajo condiciones severas, los síntomas se presentan con mayor frecuencia en flores y bayas: “La infección se inicia con la necrosis del tejido, especialmente en órganos tiernos y suculentos, como flores y frutos en maduración. A medida que progresa, se observa una esporulación abundante en la superficie afectada, formando estructuras como conidióforos y conidios. La acumulación de estas esporas, en interacción con la luz, da lugar a la característica masa grisácea conocida como moho gris”.

En la costa peruana, Botrytis cinerea es un hongo ampliamente presente. Sin embargo, las zonas más afectadas son La Libertad, seguida de Áncash y Lima, donde la alta concentración de cultivos de arándano, junto con condiciones ambientales como las nieblas frecuentes y la humedad persistente, crean un entorno ideal para su desarrollo. El Ing. Llanos comenta que la capacidad del patógeno para mantenerse en estado latente o quiescente representa un desafío importante para su manejo, ya que puede activarse en etapas clave, como el almacenamiento, afectando directamente la calidad comercial de la fruta. Esto se traduce en rechazos en destino, pérdidas económicas significativas y restricciones para la exportación.

Resalta que la evaluación constante en campo es esencial para el manejo del moho gris, especialmente en condiciones favorables y cuando hay presencia de tejidos vulnerables, como flores y frutos. Las prácticas culturales, como una adecuada ventilación, evitar heridas durante la cosecha, retirar frutos sobremaduros y mantener una fertilización equilibrada, particularmente en calcio y potasio, contribuyen a reducir su impacto. “El control químico sigue siendo fundamental, pero debe realizarse bajo un esquema de rotación de ingredientes activos según los grupos FRAC (clasificación de fungicidas y bactericidas según su modo de acción), y teniendo en cuenta las restricciones del mercado de destino. Actualmente, son pocos los ingredientes registrados en la región, como iprodione, boscalid, QoIs, difenoconazole, pyrimethanil, fludioxonil y fenhexamid, lo que incrementa el riesgo de resistencia por su uso repetido. Por lo tanto, el monitoreo de sensibilidad del patógeno es clave para un manejo responsable y sostenible”, indica el docente de la UNALM.

“El monitoreo de resistencia de Botrytis cinerea es una herramienta clave dentro del manejo integrado. En la región La Libertad donde se encuentra el Proyecto Especial Chavimochic, y con el apoyo de la JURP (Junta de Riego Presurizado) y del Dr. Walter Apaza, llevamos a cabo una tesis con la Ing. Jhoselin Salazar, quien evaluó más de 300 aislamientos recolectados bajo distintas estrategias de manejo. Los resultados revelaron una amplia dispersión de poblaciones con pérdida de sensibilidad a ingredientes activos como azoxystrobin e iprodione”, declara Llanos. Asimismo –agrega–, se evidenció una relación directa entre la intensidad de las aplicaciones y la frecuencia de resistencia, lo que refuerza la necesidad de contar con información específica para cada agroecosistema.

“Dicho estudio representa el primer esfuerzo a gran escala en el país para mapear la resistencia de B. cinerea en cultivos de arándano bajo diversas condiciones de manejo. Desde la Universidad Nacional Agraria La Molina, hemos desarrollado metodologías rápidas y eficientes para caracterizar estas poblaciones y brindar a los productores herramientas técnicas fundamentadas en evidencia científica”, destaca Alejandro Llanos.

Ing. Agr. Alejandro Llanos
Botrytis cinerea en frutos

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