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«La oferta de variedades de arándanos en Perú continúa creciendo, impulsada por nuevas inversiones y el recambio genético en el sector»

Variedades y genética

El enfoque: ofrecer un mejor producto y dar sostenibilidad a la industria 

Carlos Gereda, presidente ejecutivo de Inka’s Berries, destaca que la oferta de variedades de arándanos en Perú continúa creciendo, impulsada por nuevas inversiones y el recambio genético en el sector.

“Actualmente se exportan alrededor de 60 variedades, de las cuales unas 20 a 25 pertenecen a nueva genética. Hoy existen unas seis casas genéticas relevantes enfocadas en mejorar la productividad, lo que, junto con la incorporación de nuevas áreas de cultivo y el recambio varietal, incrementa continuamente la oferta”, comenta Carlos Gereda.

Resalta que todas las casas genéticas buscan ofrecer un mejor producto para mejorar la experiencia del consumidor, gatillar la demanda y sostener el crecimiento del sector, que ronda el 30 % anual. El clima estable de Perú también representa una gran ventaja para el cultivo del arándano, consolidando su posición en el mercado internacional.

“El objetivo es mejorar el producto: más sabor, mejor tamaño y una textura crunchy destacada que impulse la demanda y respalde el crecimiento de la oferta peruana. Las casas genéticas, con procesos definidos y apoyo en tecnología, buscan anticiparse a las demandas del mercado”, sostiene.

Además –enfatiza–, la mejora genética no solo beneficia al consumidor, sino también al productor: variedades más productivas, de mayor calibre, que permiten cosechar más kilos por jornal y reducir costos. Así, la genética actúa como una bisagra entre eficiencia productiva y calidad para el mercado.

CON SOLIDEZ

“Toda la industria del arándano comienza en los viveros. Sin viveros especializados que ofrezcan plantas de calidad, no sería posible plantar ni exportar; son fundamentales para producir plantas sanas, estables y confiables”, subraya el directivo de Inkas’ Berries.

Precisa que, en cuanto a los formatos, la industria suele optar por plantines de un litro, ya que son más accesibles en precio y permiten una entrega más rápida al productor. Este formato ha sido clave para el acelerado crecimiento del cultivo en Perú.

La calidad es el futuro, y hoy es el eje de la nueva genética. “El consumidor ya reconoce las diferencias entre variedades: antes se compraba un clamshell por semana para toda la familia; hoy se adquieren cuatro o cinco, no solo por salud, sino porque realmente disfrutan el producto. La calidad impulsa la demanda, y toda la industria está enfocada en ofrecer una mejor fruta para consolidar su crecimiento y sostenibilidad”, destaca Carlos Gereda.

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