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«El Niño pone a prueba al sector citrícola»

Entrevista a Sergio del Castillo, gerente general de ProCitrus

Retrasos en la cosecha, menores exportaciones y preocupación por las próximas campañas marcan un año atípico para la industria. El comportamiento del clima y su impacto en la producción se han convertido en los principales temas de atención para los productores y exportadores.

Las cifras indican una baja en las exportaciones de cítricos en lo que va de la campaña. ¿A qué se deben estos resultados?

En efecto, las exportaciones de cítricos muestran una caída respecto al año pasado e incluso frente al 2024. A la semana 38 de la campaña 2026, se han exportado 266 147 toneladas, 13 % menos que las 306 158 toneladas enviadas en igual periodo de 2025. El mayor descenso porcentual se observa en las naranjas, cuyos despachos se han reducido en 38 %. Al 19 de septiembre de 2025 ya se habían exportado 21 611 toneladas de esta fruta, mientras que este año, a la misma fecha, se alcanzan 13 441 toneladas. Otras especies que también presentan retrocesos son la mandarina y el tangelo Minneola. En contraste, la lima Tahití y el limón Eureka muestran un comportamiento positivo.

Este resultado responde principalmente a las condiciones climáticas, que han retrasado la coloración de la fruta y, con ello, el avance de la cosecha y las exportaciones.

En relación a los cítricos que vienen mostrando un comportamiento positivo. ¿Cómo están evolucionando las exportaciones de estas especies?

En el caso de la lima Tahití, a la fecha se han exportado 40 662 toneladas, volumen que representa un crecimiento de 6 % respecto al mismo periodo del año pasado, cuando se registraban 38 406 toneladas. Por su parte, el limón Eureka o limón amarillo acumula 8 317 toneladas exportadas, lo que significa un incremento de 11 % frente a las 7 482 toneladas enviadas en igual fecha de 2025.

Las demás especies presentan resultados por debajo de los registrados el año pasado. Como señalé anteriormente, la mandarina muestra una reducción del 15 %, de 227 146 toneladas bajo a 193 160 toneladas, siendo la categoría en volumen más afectada en lo que va de la campaña (33 986 toneladas menos). La naranja baja 38%, el Minneola 9% de 9 838 a 8 999 y finalmente la toronja 6% de 1 674 a 1 569.

¿Cuáles son los principales mercados internacionales de la oferta citrícola peruana en lo que va de la temporada?

Estados Unidos continúa siendo el principal destino de los cítricos peruanos, a pesar de registrar una caída importante en los volúmenes importados. A semana 38, los envíos a este mercado alcanzan las 102 306 toneladas, lo que representa una disminución de 20 % respecto a las 128 534 toneladas registradas en el mismo periodo del año pasado.

Por otro lado, existen tres destinos que muestran un comportamiento positivo y son, precisamente, mercados del continente americano: México (+68%), Centroamérica (+17%) y Sudamérica (+8%). Estos son los únicos que registran crecimiento en lo que va de la campaña.

En los demás mercados se observan retrocesos de distinta magnitud. Países Bajos presenta una caída de 39 %, Reino Unido de -19 %, Asia de -13 % y Canadá de -44 %. Asimismo, los envíos al resto de Europa también muestran una reducción de -56 %. En este caso, además de los despachos que ingresan por Países Bajos para su distribución hacia el norte del continente, se consideran otros puntos de entrada como España, Lituania, Rusia, Italia, Portugal y Noruega, que igualmente registran menores volúmenes respecto al año anterior.

En general, la tendencia refleja el impacto de la menor disponibilidad exportable registrada esta temporada.

¿Qué medidas viene adoptando el sector citrícola para enfrentar los efectos del fenómeno El Niño y reducir su impacto en la campaña?

El fenómeno El Niño viene impactando de manera importante el desarrollo de la presente campaña. La falta de frío y las altas temperaturas han generado alteraciones en el comportamiento de las plantas, afectando principalmente el proceso de coloración de la fruta que se requiere para la exportación. Frente a este escenario, el sector viene adoptando medidas preventivas con miras a la próxima temporada, especialmente durante las etapas de floración y cuajado, con el objetivo de minimizar los posibles efectos que pueda seguir generando este evento climático sobre la producción.

En cuanto a las exportaciones, los mercados han mostrado una actitud favorable al comprender las condiciones climáticas que enfrenta la industria. Esto ha permitido una mayor aceptación de fruta con ligeros visos verdes, lo que ha contribuido a mejorar los niveles de pack out en las plantas empacadoras, que inicialmente eran bastante bajos.

Sin embargo, el clima continúa marcando el ritmo de la campaña. No es posible acelerar el desarrollo del color de la fruta; simplemente hay que esperar a que alcance las condiciones adecuadas para su cosecha y exportación. Por eso, el pico de la temporada, que inicialmente se esperaba entre junio y agosto, ahora se ha dado entre julio y septiembre.

¿De qué manera viene apoyando ProCitrus a los productores para enfrentar los desafíos de El Niño?

Hemos estado tomando cartas en el asunto. El 17 de julio realizamos una charla con nuestros asociados, en la que participaron especialistas en manejo de cítricos y meteorología, para analizar la evolución de El Niño y sus posibles implicancias para la actividad citrícola. Nuestro objetivo es brindar información oportuna a los productores, reforzando el seguimiento y monitoreo para anticipar y evaluar los riesgos asociados a la falta de frío.  En septiembre estamos haciendo otra charla y en noviembre haremos una tercera.

Este es un fenómeno que no solo podría afectar la producción y las exportaciones de este año, sino también las de la próxima campaña. Incluso, si se confirma el escenario que plantean algunos especialistas y el evento se extiende hasta el invierno del próximo año, también podría tener efectos sobre la floración y el cuajado de la fruta de la campaña 2028.

Por ello, existe una gran preocupación en el sector. Hace muchos años que no se enfrenta un evento de esta magnitud. Cuando ocurrieron los episodios extremos de El Niño de 1983 y 1998, la realidad de la citricultura peruana era muy distinta y todavía no existía una actividad exportadora de cítricos. Además, la superficie cultivada y las condiciones productivas eran completamente diferentes.

Habrá que seguir de cerca la evolución del fenómeno en los próximos meses. Si se cumplen las proyecciones que anticipan un evento de gran intensidad, sería la primera vez que el sector citrícola peruano enfrenta un escenario de esta naturaleza con la actual dimensión de la industria y la cantidad de hectáreas en producción.

¿Qué resultados se esperan para el cierre de la campaña?

En este momento es difícil hacer una proyección definitiva porque todavía existe un alto nivel de incertidumbre. La lima Tahití, cuya campaña se extiende hasta finales de año, mantiene un crecimiento de 6 %, pero su comportamiento podría verse afectado si se presentan lluvias intensas hacia el cierre de la temporada. En el caso de los cítricos en general, las exportaciones acumuladas muestran actualmente una caída de 13 %, aunque esta diferencia podría reducirse conforme termine la campaña de mandarinas y se concentren los mayores volúmenes.

Mi estimación es que la temporada podría cerrar con una disminución de entre 10 % y 15 % respecto al año pasado. Sin embargo, es una apreciación basada en la información disponible hasta el momento y habrá que seguir evaluando las condiciones climáticas y el comportamiento de los mercados para lo que resta del año.  La temporada del cítrico en el Perú concuerda con el año calendario, de enero a diciembre.

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