Selva Central impulsa el crecimiento de las exportaciones peruanas de naranja Valencia
La naranja Valencia producida en la Selva Central continúa fortaleciendo su presencia en los mercados internacionales y consolidándose como uno de los cultivos con mayor proyección dentro de la agroexportación peruana. Gracias a las condiciones favorables de producción y a una creciente demanda externa, este cítrico se ha convertido en una importante fuente de desarrollo económico para miles de familias vinculadas a la cadena productiva.
Las provincias de Chanchamayo y Satipo, en la región Junín, concentran gran parte de la producción nacional de esta variedad. Factores como el clima tropical, la disponibilidad de recursos hídricos y la fertilidad de los suelos permiten obtener frutas de alta calidad, reconocidas por su sabor, jugosidad y adecuada conservación durante el proceso de comercialización.
El desempeño alcanzado durante 2025 refleja el fortalecimiento de la industria citrícola peruana. Las exportaciones de naranja superaron las 36 mil toneladas y generaron ingresos cercanos a los US$ 33 millones, resultados que representaron un crecimiento significativo respecto al año anterior. Asimismo, la fruta peruana logró llegar a más de 60 mercados internacionales, consolidando una estrategia de diversificación comercial que amplía las oportunidades para el sector.
Entre los principales destinos de exportación destacan Estados Unidos, la Unión Europea y Chile, mercados que demandan altos estándares de calidad, inocuidad y trazabilidad, requisitos que los productores de la Selva Central han venido incorporando progresivamente para fortalecer su competitividad.
Más allá de los resultados comerciales, la producción de naranja Valencia genera un importante impacto social en las zonas rurales. La actividad involucra a productores, cooperativas, centros de acopio, empresas de empaque, transportistas y exportadores, creando un ecosistema productivo que contribuye a la generación de empleo y al dinamismo económico regional.
Las perspectivas para los próximos años son favorables. La tendencia global hacia el consumo de alimentos frescos y saludables abre nuevas oportunidades para la naranja peruana, que cuenta con atributos diferenciadores y una oferta cada vez más preparada para atender las exigencias de los mercados internacionales. En este escenario, la Selva Central continúa posicionándose como uno de los principales motores del desarrollo citrícola del país.
